Aterrizando en San Martín
Todas las islas del Caribe son una atracción turística debido a sus condiciones climáticas y sus maravillosas playas, pero la pequeña isla de San Martín dispone de un aliciente extra para ser visitada todos los años por miles de turistas. La isla quedó dividida en 1648 en dos partes, una francesa y otra holandesa y todavía hoy existe una línia que separa ambos territorios. Cada parte dispone de su propia lengua, sus propias aficiones y sus propios aeropuertos.
El Gran-Case por parte francesa y el Aeropuerto Internacional de Princesa Juliana por parte holandesa son los aeropuertos de esta pequeña isla, este último es especialmente relevante puesto que debido a su situación los aviones vuelan a escasos 25 metros de la playa tanto en el aterizaje como en el despegue, algo que ha supuesto una gran atracción a los aficionados a la aviación y a todos los turistas de la isla en general que pueden ver como un espectacular boeing 747 pasa rozando sus cabezas.
En la misma playa puede verse un cartel de alerta que advierte a los turistas del peligro que supone ponerse debajo de uno de estos aviones pudiendo causar daños críticos e incluso la muerte.



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